Gigipan, derecho a la intimidad o a la libertad de expresión
Gigipan, el último avance tecnológico con el que ahora tienen que lidiar los encargados de la protección de los datos personales en su continua lucha para velar por el derecho que todo ciudadano tiene a su privacidad.
¿Que és Gigipan? una tecnología –en principio pensada para uso militar– que permite tomar fotografías en alta resolución. Esas imágenes corren ya por internet y en ellas se puede identificar, una a una, a miles de personas que acuden, por ejemplo, a una manifestación.
En la red resulta muy fácil cruzar todo tipo de datos y obtener un perfil concreto de una persona. Y ante tanta y tan dispersa información resulta complicado discernir entre el derecho a la intimidad o el derecho a la libertad de expresión.
Con el sistema Gigapan, uno de los riesgos por la alta resolución de esas fotografías se refiere al hecho de que se “pueda llegar a poner nombre y apellidos a esos rostros con un rastreo de esa imagen tan nítida con las colgadas, por ejemplo, en los perfiles de las redes sociales”- Arnó (Responsable jurídico del portal Familia Digital). Y es que cuando una imagen de una persona es identificable (como ocurre en el caso de esta avanzada tecnología) los riesgos de vulnerar su privacidad se multiplican.
La primera ley española sobre protección de datos data del año 1992. Y tal como indica una portavoz de la Agencia Española de Protección de Datos, la norma se puede infringir tanto con la difusión de una imagen identificable de una persona, como con la publicación de sus apellidos o direcciones postales. Pero como recalca Ramon Arnó, una imagen captada en un espacio público puede difundirse siempre y cuando “no se incluya esa fotografía en otro contexto o con una finalidad diferente a la de informar”. El ciudadano tiene, sin embargo, el derecho de solicitar que esa imagen captada en la calle que él no ha autorizado sea retirada. Una opción que no es posible, por otro lado, cuando ha sido el propio afectado el que ha colgado esa foto suya o información personal. Todos los datos que constan en los portales personales de relaciones de la red social pueden ser usados por terceras personas, siempre que tengan un fin informativo y se utilicen en el mismo contexto en el que fueron creados, añade Arnó (Responsable jurídico del portal Familia Digital)
Ferran Lalueza, director del grado de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya, alerta también sobre los peligros de esta nueva tecnología y considera que “la cara perfectamente identificable de una persona, incluso un menor, en un determinado momento y en un determinado lugar; la matrícula de un vehículo, o el interior de un domicilio particular, captado a través de una ventana aparentemente inaccesible, no se deberían divulgar públicamente de forma incondicional”. Para Lalueza, a la difusión de estas fotografías de tan alta resolución se añade el componente lúdico derivado del carácter explorable que tienen estas imágenes, así como la pulsión voyeur que mayoritariamente subyace en el uso que se hace de ellas en las redes sociales.
El sistema Gigapan tiene similitudes con el servicio Street View, que recoge imágenes en las calles de las ciudades. Fue lanzado por Google, y en ese caso intervino la Agencia de Protección de Datos, que requirió a la empresa “para acotar el sistema con el fin de garantizar el anonimato de los rostros y las matrículas de los coches, y evitar así que los ciudadanos que pasaban por esas calles en el momento de captar la imagen fuesen identificados”, recuerda una portavoz de la propia agencia.
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